Las obligaciones más importantes que debe cumplir una persona que arrienda un inmueble (arrendatario) según un contrato de arrendamiento en España son las siguientes:
En primer lugar, la obligación esencial del arrendatario es el pago de la renta pactada en los términos y plazos establecidos en el contrato. El pago debe realizarse normalmente de forma mensual y dentro de los primeros siete días del mes, salvo que se acuerde otra cosa. Además, el arrendador no puede exigir el pago anticipado de más de una mensualidad de renta. Si el arrendador no entrega recibo del pago y el arrendatario debe justificarlo por otros medios, los gastos derivados correrán a cargo del arrendador.

El arrendatario también debe utilizar el inmueble de acuerdo con el uso pactado en el contrato y actuar con la diligencia de un buen padre de familia, destinando la vivienda o local al uso convenido o, en su defecto, al que se deduzca de la naturaleza del bien y la costumbre del lugar.
Otra obligación relevante es la entrega de la fianza legalmente estipulada al inicio del contrato, que normalmente equivale a una mensualidad de la renta y que será devuelta al finalizar el contrato si no existen deudas o daños en el inmueble.
En cuanto a la conservación del inmueble, el arrendatario debe comunicar al arrendador, en el plazo más breve posible, la necesidad de reparaciones necesarias para mantener el inmueble en condiciones de habitabilidad y facilitar la verificación del estado del inmueble. Además, debe soportar la realización de obras de conservación que no puedan diferirse, aunque resulten molestas o impliquen la privación temporal de parte del inmueble; si estas obras duran más de veinte días, la renta se reducirá proporcionalmente. El arrendatario también debe realizar, previa comunicación al arrendador, las reparaciones urgentes necesarias para evitar daños inminentes o incomodidades graves, pudiendo posteriormente exigir el importe al arrendador. Asimismo, debe asumir las pequeñas reparaciones derivadas del desgaste por el uso ordinario del inmueble.
Por último, el arrendatario debe respetar los plazos y condiciones del contrato, incluyendo los preavisos en caso de terminación anticipada, si así lo prevé la legislación o lo pactado en el contrato. El incumplimiento de estas obligaciones puede dar lugar a la resolución del contrato y al desahucio, así como a la reclamación de daños y perjuicios por parte del arrendador.
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